En las últimas semanas, la comuna empezó a desarrollar una serie de trabajos dentro del Parque Miguel Lillo con el objetivo de generar accesos para personal municipal y de Guardaparques ante un eventual incendio.

Las obras no pasaron desapercibidas para las organizaciones ambientalistas de la Ciudad que sostienem que la intervención trasciende la cuestiòn preventiva y busca realizar algún tipo de “urbanización”.

En ese contexto, en horas de la mañana se presentaron en el palacio municipal para presentar una carta al ejecutivo donde reclaman que se cesen con las intervenciones no planificadas en el principal pulmón verde que tiene la ciudad.  

“Presentamos una nota solicitando que paren de abrir calles en el parque como si fuese el centro de la Ciudad. Claramente tienen una intención de urbanización de algún tipo. En vez de usar la topadora y máquina en las calles de la ciudad donde hacen falta, las están usando en el Parque”, sostuvo a NdeN, Susana Laborde, integrante de la agrupación ambientalista “El Parque no se vende”.

Según indicó la especialista en la materia, lo que  “se están haciendo va en contra del plan de manejo del parque” y de distintas legislaciones al respecto, ya que, entre otras cuestiones, se “están cortando raíces”.

En ese sentido, le apuntó al gobierno local: “El ejecutivo desconoce cómo funciona el manejo del parque a nivel ambiente. Es un ambiente generado hace 70 años que tiene una dinámica y se interrumpe metiendo una topadora. La forestación se hizo para estabilizar las dunas y lo que están haciendo ahora es desestabilizar. Están rompiendo el parque, y lo están rompiendo en serio”.

Fuente: NDEN