Firmeza y solidaridad. Esos fueron los atributos que caracterizaron al juego de Independiente de San Cayetano esta tarde, que perdía en el Panamericano contra el puntero Rivadavia pero tuvo tiempo para darlo vuelta e incluso anotar algún gol más de los que marcó.

Foto Virginia Leo

Con un triunfo, el Decano aseguraba su lugar entre los tres clasificados a la ronda de playoffs. Y quizás por ello, al cuarto de hora ya se ponía en ventaja aprovechando una linda triangulación entre Lautaro Coronel y Braian Berisiartúa, que Leonardo Corvalán empujó a la red apareciendo cuando nadie lo esperaba en el área.

El partido tuvo un trámite parejo en el primer tiempo y Rivadavia pudo haberlo liquidado en dos oportunidades, pero Abdala se topó con una buena tarde del arquero visitante y no pudo gritar el tanto propio.

En el complemento, Independiente salió con otra actitud y eso se notó rápido. Para colmo, Corbalán se lesionó y la inexperimentada defensa albiazul pareció sentirlo. Sin jugadores claves también en el medio, por la ausencia de Cañete o Zupato, entre otros, el juego del Decano fue desapareciendo y dando paso a la remontada sancayetanense.

Fue el rendidor Azurmendi, la figura del Chimango, el encargado de marcar el empate cuando promediaba el segundo tiempo; y, a los 34, llegó el segundo de la mano de Giuntini, quien ya se había encargado de desperdiciar algunas situaciones de peligro que podrían haber complicado aún más a Rivadavia.

Independiente mostró más carácter y fue torazo en rodeo ajeno, gracias a la tenencia de Cortadi y Aranda, los cortes oportunos de Muñoz y el talento de Azurmendi, pero especialmente por la solidez y solidaridad de todo el equipo.

Ahora, Rivadavia quedó a tan solo uno de Villa y espera por el partido con el que Independiente se pondrá al día y que lo puede depositar en una punta compartida, a falta de tres fechas que serán apasionantes, porque tampoco quieren perder sus esperanzas Estación y Sportivo.