La renuncia de Martín Lousteau generó sorpresa, enojo y reuniones

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Sorpresa y enojo, en ese orden. Es atendible: es la primera vez desde que es Presidente que le renuncia un funcionario. A Alfonso Prat-Gay, Isela Costantini, Daniel Chain, Carlos Melconian o Carlos Regazzoni los echó el propio Mauricio Macri, con la colaboración de su jefe de Gabinete.

Martín Lousteau, en cambio, no sólo le renunció a Macri. Lo hizo sin previo aviso, como se acostumbra en el mundo empresarial, y a poco más de veinte días de la cumbre que el jefe de Estado mantendrá en Washington con Donald Trump y que espera la confirmación oficial de la Casa Blanca.

Molestaron las formas: hasta hubo secretarios de Estado de máximo nivel que se enteraron de la renuncia del ahora ex embajador en los Estados Unidos a través de este medio, en la tarde del lunes. Y la fecha, justo dos días después de la multitudinaria movilización del fin de semana y tras el anuncio del acuerdo con la construcción, que le dieron oxígeno al Gobierno.

Primero fue sorpresa; luego enojo. Ayer, veinticuatro horas después de la reunión que Macri y Lousteau mantuvieron en la Casa Rosada, el Presidente ordenó que no siguiera “ni un minuto más” en su cargo. Fue lo que dejaron trascender desde el entorno presidencial y las altas esferas del PRO, furiosos con la intempestiva decisión del ex ministro K, que tiene previsto volar el fin de semana hacia Estados Unidos.

Ayer, la renuncia del funcionario, que por ahora no será reemplazado, copó un tramo del almuerzo de la mesa de coordinación nacional de Cambiemos, que se reúne semanalmente, y casi todo el encuentro entre la cúpula del Gobierno de la Ciudad y el bloque porteño de la Coalición Civica.

Durante el almuerzo, Marcos Peña volvió a reiterarles a sus socios de la CC y del radicalismo que se mantienen firmes con la idea de no habilitar internas en los distritos gobernados por el oficialismo, como la Ciudad, o por alguno de los socios de la coalición de gobierno. Es lo que reclama Lousteau desde hace meses y lo que volvió a pedir en su carta de renuncia.

Desde el entorno de Horacio Rodríguez Larreta hubo enfado con la decisión de Martín Lousteau (Adrián Escandar)

Desde el entorno de Horacio Rodríguez Larreta hubo enfado con la decisión de Martín Lousteau (Adrián Escandar)

En la tarde de ayer, en la sede de Bolívar 1, frente a Plaza de Mayo, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los más sorprendidos por la decisión del ex embajador, reunió a Diego Santilli, a sus funcionarios más cercanos, a los legisladores del PRO Francisco Quintana y Carmen Polledo, y a Paula Oliveto y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. Hubo bronca. “No encontramos explicación al porqué de la decisión ahora y de esta forma”, aseguró Rodríguez Larreta, según confiaron asistentes a la reunión. Se analizó el escenario legislativo -desde el bloque PRO ya no cuentan con los seis legisladores radicales-, se ahondó la idea de hacer eje en la gestión de cara a las elecciones y se barajaron, aunque sin definiciones, las candidaturas. La postulación de Elisa Carrió, que se definirá después de Semana Santa, como ella misma abundó, se terminará de sellar, o no, en la cúpula del poder. Es ella o Santilli. El vicejefe de Gobierno es uno de los más entusiasmados con la eventual candidatura de “Lilita” porque él no quiere saber nada con volver al Congreso.

Hasta última hora, el jefe de Gobierno no tenía planeado reunirse con el ex embajador. Otro síntoma de la fractura en la relación. En febrero, durante su anterior visita, el ex ministro de Cristina Kirchner y Rodríguez Larreta habían almorzado, una rutina que repitieron un par de veces en el 2016, y habían vuelto a hablar por teléfono hace algunas semanas.

Ayer por la tarde, Lousteau hizo lo propio con su círculo íntimo -su primo Guillermo Laje también dejará su cargo en Estados Unidos– y parte del bloque radical de la Legislatura porteña, con indisimulable euforia en la tropa. Volvió a reunirlos tras la serie de focus groups encargados durante el verano para tantear su nivel de aceptación. Lousteau dio detalles de su reunión con Macri: explicó, según contaron en su entorno, que la charla con el jefe de Estado fue cordial, que le ofreció hacer efectiva la renuncia “cuando el Presidente lo considerara” y que lo hizo ahora “para no entorpecer la reunión con Trump de fin de mes”. Paradójicamente, lo que despertó la ira presidencial. “Rompió un compromiso”, explicaron altas fuentes oficiales.

Por la mañana, la salida del embajador había sido motivo de conversaciones informales en los corrillos de la reunión de Gabinete en Casa Rosada. Allí, Macri pidió fortalecer la gestión, se discutió la movilización del último fin de semana, se analizó el paro sindical de mañana y el ministro Andrés Ibarra expuso sobre la reestructuración del Estado. El funcionario sorprendió a uno de sus colegas: desnudó sorpresivamente frente al Presidente y el resto del staff a Francisco Cabrera por el incremento, según Ibarra, del 13 por ciento de la plantilla de empleados de su ministerio.

Cabrera palideció. Al menos tres funcionarios lo vieron retirarse cabizbajo de la Casa Rosada. Uno de ellos, de hecho, le bromeó por un eventual traslado a Washington ante su gesto adusto. Es que durante la tarde de ayer el nombre del ministro de Producción, uno de los más cuestionados del espacio, llegó a sonar como virtual reemplazo del ex embajador. Por la tarde, ambos se reunieron en un encuentro que ya estaba programado y que los voceros del funcionario se encargaron de aclarar que estaba relacionado a temas de comercio exterior y cuestiones relacionadas con la gira de Macri.

Fuente: Infobae