Insólito: Hombre protestó en sunga para que desalojen a travestis de su cuadra

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Alberto Mattar, un ingeniero de 72 años que vive en la capital de San Juan, está cansado de que lo ignoren. El hombre salió a protestar en colaless por el centro de la ciudad porque no quiere que un grupo de travestis se prostituya en la vereda de su casa. En medio de la Plaza 25 de Mayo, caminó vistiendo solo una bombacha roja, zapatos negros y su maletín. De inmediato, la policía lo detuvo.

Según reconstruyó El Tiempo de San Juan, el vecino denunció que las trabajadoras sexuales dejan tirados los preservativos usados en la puerta de su domicilio, en el cruce de Córdoba y Güemes, un barrio cercano a la “zona roja”. Consultado por su insólita forma de manifestarse, Mattar aclaró que él ya había alertado sobre la situación a las autoridades provinciales, pero no le habían dado una respuesta.

Por este motivo, el lunes por la tarde decidió visibilizar su reclamo y salió semidesnudo por el centro. “Me puse la tanga porque pensé que debe haber una ley que los ampara (sic) y me vestí de la misma forma, pero parece que la ley a mí no me ampara”, cuestionó en diálogo con la prensa. “Es la única forma en la que logré llamar la atención, la única manera de que la sociedad se enteré de que lo está pasando”, agregó indignado.

Al pasear en la vía pública en ropa interior, la policía lo demoró en la Comisaría 1°. Por su infracción al Código de Faltas, deberá pagar una multa. El caso iba a quedar en manos del juez de turno, Enrique Mattar, su hermano menor. Pero como está de vacaciones, quedará a disposición del magistrado Horacio Morando.

A pesar de su detención, el ingeniero sostuvo que volvería a protestar de la misma forma. “Desde hace mucho tiempo ando reclamando para que las saquen de esta zona residencial. Llamo a la policía y nadie hace nada“, reclamó tras su liberación.

La respuesta de las travestis

Después de la protesta de Mattar, las travestis salieron a defender su trabajo y explicaron por qué ejercen en esa zona céntrica de San Juan. “Los vecinos se quejan, pero es la única fuente de empleo que tenemos. No lo hacemos por placer, lo hacemos por necesidad”, sostuvo Micaela, que también reprochó que cuando van a una entrevista laboral, no las aceptan por ser trans.

A su vez, argumentó que se prostituyen en esa zona residencial porque se sienten más cuidadas. “No es tan inseguro como ir a la ruta. La gente no lo sabe, pero nos están matando. Sin ir más lejos, una compañera fue atacada por un cliente en la otra esquina y se salvó de milagro. Imaginate si nos vamos a un lugar más despoblado”, manifestó.

Fuente: www.canalsiete.com.ar