Foto: Virginia Leo

 

La vigésima fecha del fútbol doméstico era fundamental para decidir la suerte de los cuatro que quieren jugar los playoffs y coronarse campeones en este año 2017. Así, Rivadavia, que venía golpeado luego de una dura caída en condición de local contra el Chimango sancayetanense, viajó a Lobería para enfrentarse a Newbery.

La disputa por los tres puntos comenzó pareja hasta que se despertó Elián Abdala, quien se transformaría en la figura del partido y en el nuevo goleador del campeonato con doce convertidos. El delantero metió dos en el primer tiempo -el segundo un verdadero golazo- y apagó rápido las ilusiones de un aurinegro que siguió buscando a través de la habilidad de Gutiérrez y el desequilibrio de Asen, pero que nunca encontró los espacios suficientes para hacer peligrar el arco decano.

De a tres. Abdala ya la metió y festeja ante un frustrado Irigoyen.

En el complemento, Rivadavia salió dispuesto a tomar el control del juego pero sin renunciar a su vocación ofensiva. Pablo Fernández mantuvo el tridente de ataque y eso le dio sus frutos.

Cuando promediaba el segundo tiempo y Newbery se animaba un poco más, Ignacio Inda condujo con mucho criterio una avanzada albiazul y metió un pase en cortada para otra corrida de Abdala quien, aprovechando una salida a destiempo de Irigoyen, cacheteó con derecha al palo izquierdo del portero y liquidó el trámite.

Con el triplete del hoy 10, Rivadavia vuelve a tomar la punta de manera solitaria y se asegura el pase a los playoffs del campeonato, aunque no pierde de vista los partidos que se le vienen ya que definirán su ubicación final y los cruces decisivos.

 

El campeón, afuera de todo

Otro que no quería dejar pasar el tren y definía todas sus posibilidades hoy era Sportivo, que visitaba a Villa Díaz Vélez por la quinta fecha de revanchas. El último campeón del fútbol local cayó derrotado por la mínima gracias a un gol de Juani Calderón y dejó de lado todas sus aspiraciones de ser uno de los cuatro protagonistas de la última parte del torneo.

Por su parte, el Naranja tuvo un final de campeonato a puro fútbol y sueña con zafar de la zona de promociones. Quizás la bisagra haya sido aquella goleada contra Gimnasia, a partir de la cual se afirmó su delantera y tuvo partidos brillantes que, aún perdiendo, dejaron una imagen distinta de cara al futuro.

 

Estación no se baja

El Verde de Quequén jugó el sábado y se aprovechó de un irregular Del Valle para seguir prendido en la lucha por ingresar a los playoffs. Los once de Iglesias, que tuvieron un tramo final de campeonato para el olvido, parecieron salir a la cancha sabiendo que disputaban un partido de ‘vida o muerte’.

Y ya a los 2 minutos García los ponía en ventaja, aprovechando un desborde de Berón por la derecha, para sacarse de encima toda la presión y poder desplegar un juego más ordenado. Los de la ribera solo insinuaron algo de peligro con algún remate desde afuera del área o el desequilibrio de Rodrigo López, pero poco preocuparon la valla local.

Cuando restaban cinco para que finalicen las acciones de ese primer tiempo, apareció otra vez Berón, se benefició con un descuido de la defensa y recibió solo entre los centrales para marcar el segundo y estampar una ventaja que a Del Valle parecía quedarle demasiado lejos.

En el segundo, los dirigidos por Verdese intentaron salieron a buscar el descuento con un poco más de actitud, pero el peligro nunca llegó y su juego se fue diluyendo a media que pasaba el tiempo. Encima, primero le echaron a Ozaeta y después a Reynoso, desarmando todas sus líneas y poniendo cuesta arriba la estrategia inicial.

Y fue sobre el cuarto de hora de ese complemento que Berón cerró el partido anotando el tercero para un Estación que no sintió la expulsión de López y terminó manejando el partido a placer.

Los quequenenses siguen soñando con la posibilidad de disputar las semifinales y esperan que los de arriba disputen el partido que les quedó pendiente para empezar a hacer cuentas.