Foto: Virginia Leo

                                                                                             

La diferencia no fue contundente, ni siquiera reflejó lo que pasó en el campo de juego. Pero, posiblemente, el uno a cero en el Panamericano haya empezado a definir al nuevo campeón de la Liga Necochea de Fútbol.

En los primeros noventa minutos de la final del campeonato local, que enfrenta a Rivadavia y a Independiente de San Cayetano, el visitante fue superior durante todo el trámite y mereció una ventaja más abultada, aunque la destacada tarea de Mirco Oliver y la falta de eficacia de los delanteros albos dejaron una chispa de vida en el plantel Decano, que buscará dar vuelta la serie el venidero domingo.

Los de Pablo Fernández tuvieron un buen arranque, basados en el desborde de Berisiartúa y la experiencia de Elía, pero no pudieron llevar demasiado peligro al arco rival, salvo por un remate de Abdala después de los 10 y alguna corajeada de Pérez.

Parte de la gran cantidad de sancayetanenses que se acercaron al Panamericano para vivir la primera de las finales.

El chimango, en cambio, fue de menor a mayor y terminó imponiendo la jerarquía de sus individualidades y demostrando por qué fue el mejor del segundo tramo del torneo. Siempre sólido, pero con un mejor dominio del juego después de la media hora inicial, los sancayetanenses fueron absorbiendo la presión del comienzo y empezaron a hacerse patrones del mediocampo, robándole todo protagonismo al centro decano.

Y cuando parecía que se iban al descanso en cero apareció Giuntini, quizás la figura del campeonato, para clavar un bombazo al ángulo que fue imposible de alcanzar para Oliver y demasiado duro para Rivadavia.

El complemento fue todo del Chimango. Aranda, Cortadi y Muñoz tuvieron situaciones claras antes de los 15 para aumentar la diferencia, pero se vieron impedidos por la inspirada tarde del arquero local, de lo poco destacable en el once de Fernández.

Encima, Rivadavia se quedó sin su capitán. Amuchastegui le mostró la segunda amarilla a Elía cuando promediaba el segundo tiempo y Cañete lo sintió, se quedó solo tratando de cortar en el medio mientras veía crecer las actuaciones de Azurmendi y Giuntini. Hasta Espende pudo haber marcado sobre el final llegando libre al área local.

Independiente fue grato con Rivadavia y lo dejó con vida. Ahora todo se definirá el domingo próximo en el Juan Bautista Marlats, cuando el Decano deberá recurrir a una estrategia más agresiva y a dejar el alma adentro de la cancha, porque con este fútbol no le alcanza.