Independiente tenía la misión de golear para revertir el adverso resultado del sábado pasado si quería seguir avanzando instancias en el Torneo Federal B. Su rival, Ferrocarril Sud de Olavarría lo había derrotado por dos tantos a cero y lo esperaba agazapado entresemana y en su casa, el Estadio “Domingo Colasurdo”.

El Chimango viajó cargado de esperanzas y dio todo para revertir la situación, pero ni el gol de Uribe le alcanzó. El travesaño y actuaciones destacadas del arquero local impidieron el milagro.

El Carbonero que se había mostrado inexpugnable hasta ayer -perdió después de varios meses y sufrió un gol en contra tras cinco partidos con la valla invicta-, jugó con la ventaja conseguida en el Marlats y sufrió más de la cuenta, pero terminó celebrando y ahora se cruzará con Racing, asegurando la participación de un olavarriense en la final del campeonato.

En cuanto al partido, fue parejo en casi todo su trámite y sin muchas chances claras de peligro. Y en ese contexto no podía ser otro que Uribe el que abriera el marcador y pusiera al representante de la Liga Necochea de Fútbol a solo un gol de la tanda de penales. Casi llegando a los 35 de la primera parte, el goleador le ganó la posición a los centrales después de un pelotazo largo desde el mediocampo y tocó la pelota por encima del portero Báez, sin chances y a mitad de camino luego una desacertada decisión de salir a achicar.

En el complemento el Chimango salió a buscarlo y pudo tener el control de la pelota en un gran tramo del período, sobre todo gracias a los prolijos desempeños de Giuntini y Azurmendi, de los mejores de Independiente a lo largo de todo el certamen. Y pudo igualarlo a los a los 18 y antes de los 40, cuando el travesaño y Benítez sobre la línea, respectivamente, impidieron el objetivo. Después, Ferro supo alejar la pelota de su área y un par de cambios le dieron aire para aguantar y conseguir el ansiado pase a semis.

Independiente se volvió sin nada, pero con todo. Porque su plantel sintió haber dado lo máximo y así lo recibió la parcialidad sancayetanense, que despidió a su equipo entre aplausos y gratitud.