Foto: Virginia Leo

 

Este fin de semana arrancó la ronda que depositará a los dos mejores equipos del año en la gran final de la Liga Necochea de Fútbol. Y hubo sorpresas. Rivadavia, de gran torneo pero flojo final, terminó segundo por lo que debió enfrentar al primero de la Zona B, el Ministerio de Miguel López que venía de obtener una sufrida clasificación amenazada por la levantada casi milagrosa de Mataderos.

El primero de los choques entre decanos se disputó en el reducto quequenense ayer por la tarde y el que venía de punto se hizo banca muy rápido. Aunque Rivadavia salió a buscarlo y pudo ponerse en ventaja antes de los 10 con dos guapeadas de Berisiartúa, el Lobo pegó rápido y a los 12 ya estaba ganando gracias a un latigazo de Pancho Sueyro que se coló cerquita del palo, dejando sin respuesta al buen arquero Mirco Oliver.

Ese golpe fue duro de asimilar para los dirigidos por Pablo Fernández, quienes parecieron volver al juego impactados por la rápida diferencia y dejando espacios para que Fernández Pego pueda volver a mostrar el desequilibrio que lo había convertido en el goleador del campeonato y asistir de manera perfecta a Larrea para el segundo de los quequenenses, que a los 15 ya se encontraban con una ventaja impensada y dejaban contra las cuerdas al favorito de la serie.

Ese momento marcó un quiebre en el partido. Rivadavia mostró todas sus dudas y dejó agrandar a un Ministerio que, a pesar de no generar grandes situaciones, se sentía cómodo con el transcurso de las acciones. Encima, antes de irse a los vestuarios, Ramos recibió un pelotazo que lo dejó mano a mano con Oliver y definió para extender la ventaja, poniendo cifras a una goleada provisoria de ensueño para los quequenenses.

El segundo tiempo tuvo otro dueño. Como si las palabras del técnico hubieran calado hondo en el plantel, el multicampeón necochense salió con otra actitud y al minuto ya tuvo premio. Braian Berisiartúa -otra vez la gran figura de Rivadavia- sacó rédito de un descuido de la defensa local y no solo disminuyó la diferencia sino también la presión de Ministerio que pareció cambiar su planteo para defender el resultado.

La insistencia de la visita por ir hacia el arco rival provocó que un centro de Pérez pudiera colarse por las espaldas de Páez y disminuir la diferencia a la mínima, antes de  cumplidos los 20 del complemento.

Foto: Virginia Leo

De ahí en más, el local se dedicó a mantener la ventaja, entregándole la posesión del balón a Rivadavia y guareciéndose muy cerquita de su área, disciplinado por los gritos de su técnico que llegaban desde las cabinas de prensa -López está cumpliendo una sanción- y que transmitía al campo su ayudante, el Tuli Cantón.

Rivadavia tuvo 25 minutos para buscarlo y aunque tuvo un par de situaciones peligrosas, incluida otra de Pérez que pegó en el travesaño, no pudo empatarlo. Ministerio, por su parte, festejó la victoria pero se quedó con ese gusto amargo de haberse visto con una goleada en las manos y terminar ganado por la mínima.

La semana que viene habrá revancha en el Panamericano y los decanos volverán a verse las caras para definir cuál de los dos será parte de la gran final. La serie está abierta y el fútbol lleno de sorpresas.