Desde La Plata a La Boca. Y desde ahí a cada rincón en el que un hincha se puso la camiseta azul y amarilla para festejar. Boca gritó bicampeón. Y la fiesta interminable tuvo infinitos puntos de encuentro.

Mientras los jugadores sufrían hasta el final y largaban el grito de desahogo en el cierre del 2-2, en la cancha de Boca ya empezaba a montarse una fiesta multitudinaria. Inolvidable.

Los hinchas de Boca coparon la Bombonera. (Juano Tesone)

Los hinchas de Boca coparon la Bombonera. (Juano Tesone)

Los hinchas de Boca coparon la Bombonera. (Juano Tesone)

Los hinchas de Boca coparon la Bombonera. (Juano Tesone)

Los hinchas coparon el estadio desde temprano cuando se abrieron las puertas y fueron ingresando con entrada libre y gratuita. Poco a poco se poblaron las tribunas y, cuando el micro de los jugadores transitaba la autopista camino desde La Plata, ya no cabía un alfiler en el estadio.

Los festejos de los jugadores en La Plata; de ahí fueron a la Bombonera. (Mario Quinteros)

Los festejos de los jugadores en La Plata; de ahí fueron a la Bombonera. (Mario Quinteros)

En Córdoba capital también hubo festejos en las calles. (Daniel Cáceres)

En Córdoba capital también hubo festejos en las calles. (Daniel Cáceres)

“El que no salta, se fue a la B”, fue uno de los cánticos preferidos de los miles de hinchas que esperaban ansiosos a los campeones.

En el centro del campo de juego también esperaba una estrella gigante con el número 67 con la leyenda #Yo te bicampeón.

Mujeres con niños en brazos, jóvenes que llegaron en el tren Roca desde el sur del Conurbano y caminaron hasta ese templo que es la Bombonera. La peregrinación xeneize se unía desde todos lados los rincones de la ciudad y sus alrededores.

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Muchos de los que siguieron el 2-2 ante Gimnasia por televisión también dejaron todo entrada la noche y encararon para la cancha. Ahí mismo donde el próximo miércoles Boca jugará otro choque decisivo frente a Alianza Lima con el objetivo de avanzar a los octavos de final y continuar en la Copa Libertadores.

“Dale Bo, dale Bo, dale Boca, dale Booo…”, explotaba la multitud en La Boca.

Los festejos de los hinchas de Boca campeón en el Obelisco con "El fantasma de la B". (German García Adrasti)

Los festejos de los hinchas de Boca campeón en el Obelisco con “El fantasma de la B”. (German García Adrasti)

Pero no solo ahí había fiesta. También el Obelisco se tiñó de azul y amarillo. Es el punto de encuentro por excelencia de los festejos futboleros argentinos y esta vez no fue la excepción pese a que desde los organismos de Seguridad intentaban centralizar los festejos en La Boca.

Banderas, camisetas y hasta un “Fantasma de la B” para gozar a River decoraron la celebración del bicampeonato.

Quince minutos después de las 23 el Flecha Bus que trasladó al plantel llegó a la Bombonera y allí se produjo el clímax.Brotaban los hinchas de todos lados. En las calles del barrio, en las cuatro tribunas, en todo el país. Los fuegos artificiales explotaban desde atrás de los palcos e iluminaban el festejo en el estadio.

“Boca, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo…”, cantó la multitud para recibir a los jugadores como si fuera un día de partido. Pero era más que eso.

Darío Benedetto y Pablo Pérez fueron los primeros en entrar al estadio con la copa de la Superliga en el medio, tomada de sus manos. Detrás, Carlitos Tevez comandaba la celebración. También Cristian Pavón, el delantero figura del equipo, quien ahora llevaba un bombo y golpeaba al ritmo del “Dale, campeón”.

Los colombianos, siempre juntos. Con Wilmar Barrios y una sonrisa que no entraba en su rostro. Edwin Cardona y Frank Fabra se sumaban a la alegría.

Vestuario . Cristian Pavón y la copa de la Superliga. ( Foto . Prensa Boca )

Cristian Pavón en la intimidad del vestuario de Boca campeón. (Prensa Boca)

Wanchope Abila en la intimidad del Boca campeón. (Prensa Boca)

Wanchope Abila en la intimidad del Boca campeón. (Prensa Boca)

Los campeones saltaron a la cancha con todo el cotillón a las 23.28. Gorros, banderas, camisetas, bombos, trompetas. Una maquina lanzaba papelitos desde la boca del túnel. Los jugadores registraban todo desde sus teléfonos celulares. Y la fiesta no se terminó.

Llegó la vuelta olímpica tradicional, con los familiares de los futbolistas en el campo de juego, con Lito el pequeño hijo de Tevez de la mano de papá y de cara a la tribuna repleta.

Con la boca llena, brotando en un solo grito: Boca campeón. O mejor dicho: Boca bicampeón.

Fuente texto: Clarín

Video: Pará la Pelota